Charo Urbano (Trianera del Año): “En Triana la gente es más longeva. El arte y el río te mantienen la cara tersa”

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Beatriz Sánchez


Nos hace llorar de risa en su canal de YouTube, que alcanza los 5.750 suscriptores, con ingeniosos vídeos exhibiendo un humor muy trianero. Charo Urbano (Sevilla, 1971) se convirtió en un rostro cotidiano para los andaluces gracias a su labor en el programa ‘Gente Maravillosa’ de Canal Sur. Hasta hace pocos días se encontraba presentando la obra ‘En Sevilla hay que morí’, que dirige y cuenta con su interpretación, en el Corral de Comedias del Hotel Triana.

Pero ahora está aún más de actualidad, pues la comisión de la Velá de Santa Ana ha decido condecorarla como Trianera del Año. La artista del Tardón nos cuenta cómo fue su infancia en Triana y su vinculación al barrio, repasamos su trayectoria profesional y hablamos de proyectos de futuro.

  • Ha sido nombrada Trianera del Año. En primer lugar, desde Triana Digital queremos darle la enhorabuena por el reconocimiento. ¿Cómo se siente?

– Cuando me llamaron para decírmelo me puse a llorar. Con eso te lo digo todo. Me hace mucha ilusión. Me gustaría decírselo a mi padre, que fue un trianero nacido en la Macarena. Ahí es “ná”… Espero que él esté orgulloso de mí. De ese “peazo” de hombre he heredado lo mejor de mí y el amor por Triana.

  • Actriz, humorista… ¿y cantaora? ¿Cómo se definiría la propia Charo Urbano?

– Lo de cantaora me queda muy grande. Me gusta cantar y me tocas las palmas y ahí estoy yo,  pero no canto ni soy profesional de ello. Tengo mucho respeto al flamenco y a los profesionales de esta disciplina. Me defino como creadora de mis propios guiones y espectáculos. Soy actriz de profesión, humorista de cuna y aprendiz de todo. Adoro aprender de las cosas cotidianas de la vida y de  toda la persona que se acerca a mi vida. En Triana precisamente aprendo mucho del “age” de la gente.

  • En su trayectoria profesional ha hecho mucho teatro, cine y algo de televisión. ¿De estos tres espacios cuál elegiría como favorito?

– El teatro para mí es mágico, por la cercanía con el público y la espontaneidad que da el trabajar en el momento. En cambio, dejándome guiar por mi experiencia, también me gustan mucho la TV y el cine. Además se gana más. Aunque no lo parezca los actores y artistas tenemos la mala costumbre de comer todos los días (risas).

  • ¿Dónde comenzó a estudiar Interpretación? 

– Estudié ya mayor con una hija de dos años. Ingresé en el Centro de Artes Escénicas de Sevilla. Si bien llevaba mucho tiempo haciendo teatro, hasta ese momento no pude realizarlo profesionalmente. Cumplí un sueño que tenía desde “chiquetita”.

  • Reivindicativa el humor hasta su máxima expresión. Se ha hecho muy conocida en redes sociales por pequeñas píldoras cómicas que cuelga en YouTube. ¿Es el humor un elemento imprescindible en el día a día de una persona?

– El humor y el amor son para mí el motor de la vida. El humor es el escape del pueblo. Cuando te ríes no te acuerdas de los problemas que todos tenemos. Sin sentido del humor el día a día es muy triste. Me río de mí misma y hacer reír me produce muchas satisfacciones.

  • Hemos de admitir que en Redacción nos hemos reído mucho con el vídeo de ‘La Cafetera’. Nos ha encantado. ¿Qué es lo que se pretende transmitir al público con estos vídeos?

 

– Como he dicho antes me encanta hacer reír. Es el mejor regalo que le puedo hacer a una persona. Me escriben muchos seguidores o cuando van a verme al teatro y me dicen cosas como “hace dos años que no me reía por la muerte de un familiar, me has dado hoy la vida” o “estoy pasando una enfermedad muy mala. Pongo tus vídeos y me río mucho. ¡Gracias!”. Eso es una recompensa enorme. Si hago que alguien se olvide un momento de su tragedia, me siento muy satisfecha.

  • Ya que hablamos de humor, ¿cuál es la anécdota más graciosa que ha vivido en primera persona y que recuerde como inolvidable?

– Se me vienen muchas a la cabeza. Imagínate, no podría elegir una. Antes las calles estaban llenas de niños jugando, la lima, la pelota, el teje… Las mujeres salían con los niños chiquititos al fresquito, los vecinos nos conocíamos todos, en la época de calor las azoteas se llenaban de colchones y dormíamos allí todo el bloque, menos los “saboríos” (risas). Dormir es un decir porque mi padre se ponía a contar chistes y no había quien pegara ojo.

Durante su paso por la televisión, en 2017 estuvo invitada al programa de Canal Sur Gente Maravillosa’ con Toñi Moreno. ¿Cómo fue la experiencia?

 

– Aquello fue muy divertido, era la primera vez que hacía TV en directo. Sólo me dijeron que entraría tres veces en el programa y que hiciera algo de humor. Está feo que lo diga pero lo bordé (risas). Me sentí muy cómoda. Es lo más parecido al teatro y en eso tengo tablas, así que fui yo misma y funcionó muy bien. Toñi fue muy generosa conmigo y me hizo sentir como en casa, por lo que todo salió de maravilla. Me dieron la enhorabuena, pero como pasa en esta profesión el programa no siguió y nunca más se supo.

  • Como medio de comunicación cuyo foco principal es Triana no podemos evitar preguntarle por sus orígenes en este barrio: además de ser de aquí, ¿qué significa para usted Triana?

– Nací y me crie en el barrio del Tardón, al lado de la bodeguita de Eduardo, escuchando a la Lole y el Manuel. Soy del 71, así que qué puedo decir. Todo el día en la calle, jugando, bailando, cantando y riéndome con mis amigas.

Para mí Triana es música, besos, gritos de mi madre pregonando mi nombre en la ventana como decía ‘La Más Grande’. Triana es mi padre llegando de trabajar con los bolsillos llenos de avellanas de la bodega, amigos, calor y cubos de agua en la azotea. Triana es un pueblo que huele a pan. En Triana hay que “morí”.

  • ¿Cuál es su vinculación al barrio?

– Pasé toda mi vida allí hasta los 17 años, que comencé a moverme, pero siempre vuelvo. Mi madre sigue viviendo en Triana y voy casi a diario. Allí tengo a mis buenos amigos. Siempre estoy “pegaíta” a Triana para que se me pegue todo lo bueno. ¿No has visto la buena cara que tiene la gente mayor? En Triana la gente es muy longeva y muy sabia. El arte y el río te mantienen la cara tersa. Yo de aquí no me muevo.

  • ¿Y su infancia en Triana cómo fue? a dónde iba o que hacía en su tiempo libre o, incluso, si tiene anécdotas divertidas que recuerde en nuestro barrio.

– Fui a San José de Calasanz. Era muy mala estudiante, no paraba quieta. A mis profesores los tenía aburridos y a mi madre ni te cuento. Me gustaba el baile, el cante y el teatro. Siempre estaba correteando e inventando historias. En el colegio, cuando el profesor me preguntaba por la lección, que por supuesto no me la sabía, yo con toda mi cara salía a la pizarra y le contaba lo que me daba la gana de lo que me había preguntado. Al final se mataba de risa y me aprobaba (risas)… “Así sigo, me gano a la gente por la poca vergüenza que tengo”.

  • Recientemente ha estado con La Pava Teatro en el Corral de Comedias de Triana llevando a los escenarios ‘En Sevilla hay que morí’. ¿Cómo son Santas Justa y Rufina? Háblenos de la obra.

– ‘En Sevilla hay que morí es una joya’. He dirigido esta obra que lleva ya 2 años recibiendo a un público entregado y agradecido por reírse la hora y media que dura la función. Santas Justa y Rufina salen de la Catedral para hablarle a la ciudadanía y pedirle salir en la Madrugá de Sevilla. Ellas quieren pasar por la carrera oficial. Estas dos patronas trianeras y alfareras de Sevilla se sienten ninguneadas, no se les dan el protagonismo que merecen, están muy disgustadas y así se lo hacen saber al público.

Tengo el inmenso placer de trabajar con dos actores de la talla de Eba Rubio (Santa Justa) y David Sigüenza (Santa Rufina) que me lo han puesto muy fácil. También aparece en la obra Sor Ángela de la Cruz -una servidora- que tiene mucho que contar sobre los 85 años que lleva acostada y las digestiones tan malas que hace. Pero para saber más hay que ir al teatro a verlas, merece la pena.

  • ¿Cómo es en profundidad su personaje?

– En esta obra la construcción de los personajes es de los intérpretes que te he nombrado junto con mi dirección, si bien he tenido la oportunidad de sustituir a los dos actores y representar a las  dos santas hermanas. Ellas son muy diferentes. Santa Justa es la mayor; 19 años tenía la criatura cuando la mataron. Es muy apocada y no olvida los martirios después de 2000 años. Aún tiene los pies destrozados de cuando la llevaron andando desde el Altozano hasta Sierra Morena. Ha quedado muy tocada y tiene que medicarse, lo cual la va transformando y saca un carácter que sorprende al público.

Santa Rufina tiene 17 añitos. Esta hermana es más zalamera y atrevida. Tiene “mu” poquita vergüenza, aunque también guarda el dolor que le hicieron pasar los romanos, pero lo sobrelleva con el mindfulness y alguna que otra cosita… Santa Ángela de la Cruz, “la comadre”, que la interpreto yo en forma de aparición, es una mujer muy buena pero está aburrida de su vida. Ella es muy flamenca y le gusta mucho contar chistes y poner motes. La ha visitado el Santo Padre diciéndole que va a hacer unos EREs…

– Hemos estado allí los días 9, 10 y 11 de julio. Ha sido un éxito, lleno a reventar todos los días. Triana se ha volcado con las patronas, “pa” eso eran de la calle Alfarería.

  • ¿Cuál será la siguiente parada? ¿Qué proyectos tiene programados Charo Urbano a corto plazo?

– Volvemos con la obra ‘En Sevilla hay que morí’ al Anfiteatro de Zahora en Caños de Meca. Es un teatro precioso en un entorno idílico. Actuaremos todos los viernes y sábados de agosto a partir del día 9. Si andan por Cádiz, no se lo pierdan. Ya estuvimos el año pasado y fue genial. Este año interpreto a Santa Rufina junto con mi compañera Eba Rubio.

En octubre estaré en la Sala Cero con ‘Estrella Sublime’, otra obra de éxito y muy conocida en Sevilla. Interpreto a Lola, una camarera sevillana a la que se le aparece la Virgen, encarnada por mi compañera Lola Marmolejo. Tampoco os la perdáis.

  • ¿Dónde se ve dentro de cinco años?

 – Virgencita, por lo menos como estoy. Que no me falte mi gente, mi familia y alegría para seguir transmitiendo el humor que he mamado en Triana. Y “una poquita de jurdeles pa unas cañas”. No quiero más “ná”.

  • Por último, ¿qué mensaje daría a nuestros seguidores que hoy están leyendo esta entrevista?

– Que la vida, aunque a veces es muy dura, tiene cosas maravillosas. Que se arrimen a gente que les haga reír y huyan de los que siempre se quejan. Y que no se tomen la vida tan en serio…

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