Las culpables de la historia

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Manifestación del 8M por la igualdad en el Día Internacional de la Mujer de 2022, cruzando el Puente del Cachorro. | FOTO: Javier Fernández Maeso.


Saray Albenca

@SarayAlbenca
Redactora de Triana Digital


Han pasado dos años desde la última marcha del 8M, aquella tan polémica en la que se nos hacía responsables a las mujeres de extender la Covid-19. Y es que al final siempre hemos sido las culpables de todo en la historia: Eva mordió la manzana, Pandora abrió la caja, Helena hizo arder Troya y por supuesto las esposas de Enrique VIII eran las estériles y nunca él.

Precisamente esta controversia, que surgió en el año 2020 con la celebración del Día de la Mujer, la podemos asociar con el estallido de la guerra de Ucrania. Aunque parezca totalmente inconexo, nos tenemos que remontar a otros conflictos bélicos para exponer la importancia y la participación de las mujeres en los mismos.

Con esta excusa me traslado al siglo pasado donde las mujeres aún teníamos un papel bastante encasillado en el hogar. Cierto es que ya habían surgido los primeros empleos orientados hacia nosotras, pero recordemos que estos se limitaban a sirvienta, enfermera, costurera, lavandera o, como muchos trabajos, en las nuevas fábricas. Cuando llegaba la guerra, los hombres habían de marchar al frente a luchar por su país. Es ahí donde las mujeres se hacían cargo de sus familias y ocupaban el lugar del hombre en los oficios hasta entonces masculinos.

Si no fuera por esas mujeres, los distintos países afectados por la guerra se hubiesen paralizado, no hubiese habido industria, transporte, ni siquiera comida. Sin embargo, una vez que regresaba la paz, el patriarcado volvía a encasillar a la mujer en “su lugar”. Eso sí, ya no iba a ser tan fácil. Las distintas batallas abrieron un cisma en el poder y encumbraron a la mujer para que continuara luchando por una posición diferente, más igualada con el hombre. Aparecieron las sufragistas.

Muchas fueron también las pioneras culpables cuyas investigaciones científicas abrieron camino a otros hallazgos donde el reconocimiento fue solo para los hombres. Rosalind Franklin hizo una gran evolución en el estudio de la técnica de la cristalografía de rayos X, lo que aportó una nueva senda para el descubrimiento de sus compañeros científicos de la estructura helicoidal del ADN.

Mientras tres de ellos fueron premiados con el Nobel de Física y Medicina, de Rosalind no sabíamos ni de su existencia. Algo parecido ocurrió con Lisa Meitner: elaboró la primera explicación de la fisión nuclear del uranio y, aunque formó parte del grupo de científicos que desarrollaron esta teoría, el premio Nobel se lo llevó exclusivamente su compañero Otto Han. Otra culpable de hacer historia a la que los libros ni mencionan.

En fin, podría pasar así todo el día, pero esto solo era una percha para haceros reflexionar sobre la trascendencia de la lucha de las mujeres. Sí, hemos sido ignoradas y sustituidas y, aún así, hemos conseguido bastante. Si no hubiese sido por este sentimiento feminista por el que nos levantamos cada día, probablemente tendríamos muchos menos logros anotados en nuestra pizarra. Así que, queridas compañeras, luchemos por nosotras y todas las que nos hicieron llegar hasta aquí. No les fallemos a nuestra queridas “culpables”.

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