Avanza con fuerza la “destrianización” de Triana

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Estatua dañada en la trianera barriada de Santa María. | FOTO: Jakub Kubiak.


Javier Fernández Maeso

@JaviFdezMaeso
Director de Triana Digital


En un barrio que, por mucho que nos duela, cada día se parece menos a sí mismo, se suceden una tras otra las malas noticias al respecto. No se trata de asentarnos en el inmovilismo y en el rechazo a la evolución y el progreso. En absoluto, lo que piden numerosos trianeros que alzan la voz en un tono más elevado conforme va pasando el tiempo es que se respete la identidad sociocultural y patrimonial que hace de este barrio un enclave diferente, porque si no aquí no estaríamos hablando de nada, así como que no se dinamite la convivencia vecinal y se le dé una oportunidad asequible al trianero de quedarse en su Triana.

Todavía queda Triana, escribí hace un año y varios meses. Pero cada vez queda menos. A principios de mes leí a Encarna Freire en ABC de Sevilla informar sobre la compra por 5,6 millones de euros del edificio ubicado en el número 62 de la calle San Jacinto por parte de una sociedad inmobiliaria vasca. Allí pretende construir 55 apartamentos destinados a su explotación turística, cuya apertura está prevista para el primer trimestre de 2025. El inmueble cuenta con una superficie aproximada de 2.594 m2 y se encuentra en una de las arterias principales del arrabal. Esta noticia supone una nueva estocada al alma de Triana.

Apenas una semana antes de que se publicara tal información, se conoció la sentencia que obligaba a la empresa Doble G Inmuebles SL, que quiere convertir el edificio regionalista del número 89 de San Jacinto en un hotel de cuatro estrellas, a devolver en el “mismo estado” previo a las obras que allí se realizaban el local donde se encuentra el bar La Esperanza, sito en el propio inmueble y que muchos conocerán por sus calentitos con chocolate, a su propietario, así como a indemnizar a este último con una cifra cercana a los 1.450 euros “por cada mes que haya durado la efectiva privación” del local para él. En síntesis, un ejemplo de la difícil lucha del comercio de barrio tradicional para resistir contra la aspiración explotadora de las grandes empresas que ponen sus miras en Triana y el turismo como medio para seguir acumulando capital.

La explotación de 55 apartamentos turísticos en el n.º 62 de San Jacinto supone una nueva estocada al alma de Triana

Por su parte, hace poco más de diez días, el Consejo de la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Sevilla aprobó una propuesta de modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para regular las viviendas turísticas en la ciudad, así como la nueva ordenanza de publicidad “diseñada para dar cabida a nuevos fenómenos del sector que contribuyan a la reactivación del comercio o los quioscos de prensa y para garantizar la protección de los ejes patrimoniales”.

De tal forma se endurecerían las medidas, de modo que las nuevas viviendas turísticas se regularían urbanísticamente como servicios terciarios de hospedaje y dejarían de ser calificadas como uso residencial. En cualquier caso parece insuficiente por varios motivos. En primer lugar porque, a pesar de incrementarse los trámites y los requisitos legales a cumplir, no se controla de manera directa la proliferación de pisos turísticos en espacios determinados de la ciudad.

En segundo lugar, porque siguen haciendo falta medios suficientes de los que se pueda dotar a la inspección y a la policía turística. Actualmente continúan existiendo demasiados alojamientos sin licencia de ningún tipo y trabajando de forma clandestina. Tampoco se lucha contra las plataformas que anuncian dicho tipo de apartamentos sin comprobar su legalidad. Asimismo, en estas viviendas ilegales no se controlan la contratación de los trabajadores ni sus derechos laborales, pues ni siquiera están dados de alta en la Seguridad Social.

Queda muchísimo trabajo por hacer pero, ¿estamos en las manos adecuadas? El ex alcalde de Sevilla, el socialista Juan Espadas Cejas, ya lo dejó claro en bastantes intervenciones públicas, incluso en declaraciones a este mismo medio durante la campaña electoral para las elecciones municipales de 2019. Hizo referencia a “utilizar el turismo como gancho para otro tipo de inversiones” y señaló que  “del turismo viven muchísimos sectores de la actividad productiva en la ciudad, ¿eh? No solo los hoteles, los bares y los restaurantes”. Además añadió que “es una ventana de oportunidad a otros sectores de actividad productiva”.

Reunión mantenida el pasado martes 22 de febrero en el Centro Cívico Casa de las Columnas entre los comerciantes de Triana y representantes del Gobierno Municipal. | FOTO: Ayuntamiento de Sevilla.

Sinceramente, esta política se asemeja a un “all-in” por el turismo que en los últimos meses, desgraciadamente, hemos comprobado lo equivocada que es. Una pandemia con las restricciones de movilidad y ausencia de visitantes como la que hemos vivido afecta mucho más a una ciudad “vendida” al turismo que a otra industrializada y con una estructura empresarial potente, diversificada y estable, algo por lo que no se apuesta directamente.

El relevo de Espadas en la alcaldía de Sevilla, Antonio Muñoz Martínez, hasta entonces delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, precisamente, parece haberse percatado de esto y manifestó en Diario de Sevilla: “voy a trabajar por el turismo de Sevilla, pero quiero ampliar y diversificar la apuesta que tenemos que hacer en otros sectores: sector industrial en sentido amplio y el cultural”. ¿Lo veremos?

De momento lo que percibimos a nuestro alrededor no es nada alentador. El pasado martes, 22 de febrero, el propio Antonio Muñoz expuso en el Centro Cívico Casa de las Columnas, junto a Francisco Javier Páez Vélez, Delegado de Economía, Turismo y Comercio, un programa de impulso a los comerciantes del barrio. Se trata de “un proyecto innovador a cargo de los Fondos Europeos, centrado en las zonas de afluencia turística”, explicaba Encarnación Aguilar Silva, delegada del Distrito Triana en sus redes sociales.” Nuestros comerciantes apoyarán el proyecto”, apuntaba.

¿Por qué no se hace al contrario? ¿Por qué no se genera empleo de calidad para que sean los propios vecinos los que revitalicen el comercio de barrio?

Una muestra más de que el “plan A” del Gobierno Municipal, y aparentemente el único, es el turismo. A pesar de esta medida de urgencia por la crisis que ha dejado la pandemia, el futuro del pequeño y mediano comercio trianero pasa por dicho sector, que visto lo visto enriquece a las grandes empresas que invierten en el barrio pero no a los vecinos. ¿Por qué no se hace al contrario? ¿Por qué no se dota de recursos a los trianeros fomentando el empleo joven con decisión y reduciendo el paro con fin de que esto revierta positivamente en las pymes del arrabal?

Lo opuesto significa continuar siendo los camareros de los alemanes jubilados que visitan el barrio o, peor aún, de las despedidas de solteros de británicos borrachos que cada vez son más frecuentes. Y es que ser camarero es un oficio muy digno, lo indigno en muchas ocasiones son sus condiciones laborales o las pocas perspectivas de prosperar en su puesto de trabajo. Más aún teniendo en cuenta la falta de salidas laborales que supone para tantos universitarios sevillanos que un gran porcentaje de la oferta de empleo de la ciudad se centre en la hostelería y el turismo.

Desde el franquismo se mantiene un sostenido pero cruel éxodo de trianeros a otros lugares de Sevilla  y el Aljarafe al amparo de las instituciones públicas

Asociaciones como CACTUS (Colectivo Asamblea contra la Turistización de Sevilla) o ADEPA (Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía) vienen trabajando al respecto desde hace tiempo y alertan sobre las nocivas consecuencias que esta política de empleo basada en el turismo está teniendo sobre nuestro patrimonio, vecinos, identidad cultural, convivencia, economía, precio del suelo y vivienda. Desde el franquismo se mantiene un sostenido pero cruel éxodo de trianeros a otros lugares de Sevilla  y el Aljarafe, al amparo de las instituciones públicas de turno que, en lugar de intentar taponar esta herida abierta en el corazón de Triana por la especulación inmobiliaria y otros factores adyacentes, han aprovechado para sacar rédito político de la situación.

Es hora de actuar. Duele enterarse a diario de nuevos amigos y conocidos en la veintena o treintena, trianeros, que han dejado atrás su barrio de siempre porque no les quedaba otra. Porque los expulsan. Antes de que nos sigan echando de casa, salgamos a la calle. Organicémonos, manifestémonos. Más vale eso que quedarnos mirando como el cadáver de Triana pasa por la puerta de nuestra casa. O de la casa de un alemán jubilado.

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1 respuesta

  1. José Sánchez Cruces dice:

    Enhorabuena al equipo y trabajo de Triana Digital. Creo que ya sois el medio de resistencia del Barrio.
    Poner en valor la cultura, la realidad de vecindad y el ser genuino de Triana. No se puede perder, por desidia política y poderes e intereses inmobiliarios.
    Adelante…. Tenéis el apoyo de mucha gente que añora otra forma de vivir en el barrio.

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