Aplazado el desahucio de Antonio Rico

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FOTO: Javier Fernández Maeso.

Javier Fernández Maeso | @JaviFdezMaeso


La calle Fray Tomás de Berlanga, enclavada en la trianera barriada de Santa María, era esta mañana el escenario de un posible desahucio. Antonio Rico, un joven de 25 años que ha vivido en el mismo piso durante toda su vida, temía quedarse en la calle con su perro y sus dos gatas, sin capacidad de reacción para hallar una alternativa tras recibir la notificación de dicho desahucio hace justo una semana.

A las 10:00 horas, momento previsto del lanzamiento, en la calle antes citada se congregaba una treintena de personas para tratar de paralizar el desahucio y que Antonio pudiera ganar un poco de tiempo. Hasta cuatro furgones y un choche de Policía Nacional rodeaban la puerta del bloque de pisos donde todavía vive Antonio. Las, aproximadamente, treinta personas que se reunían apoyando a este vecino eran activistas del Frente Obrero, del 15-M de Mairena del Aljarafe y otros colectivos, además de varios vecinos de la barriada.

Además, Antonio se encontraba asistido por el letrado Antonio Barrera. Tanto la comisión judicial desplazada hasta allí como el procurador del fondo de inversiones, actual propietario de la vivienda, resolvían aplazar el lanzamiento a la espera de un juicio rápido. Así pues, Antonio consigue su objetivo a corto plazo: ganar tiempo para realizar las gestiones oportunas que le permitan no quedarse en la calle cuando tenga que abandonar el piso.

En este sentido, está en contacto con su trabajadora social para tramitar los correspondientes informes de vulnerabilidad que le permitan acceder a una vivienda municipal de Emvisesa. Igualmente, está realizando gestiones para poder ser asistido por un letrado del turno de oficio.

Antonio en todo momento se ha mantenido en el interior de su domicilio y, entretanto, los residentes de su bloque se asomaban a ventanas y balcones cruzando los dedos para que se quedara. Una vez resuelta la situación de esta mañana y despejada la zona de policías, una vecina que pasaba en coche por la calle Fray Tomás de Berlanga bajaba la ventanilla y preguntaba: “¿qué ha pasado?”. Algunos de los aún allí presentes le respondían: “de momento se queda”. Acto seguido la conductora metía la primera y continuaba su marcha pitando repetitivamente en señal de celebración al pasar bajo el balcón de Antonio, que se asomaba, al escuchar los pitos, más esperanzado. La Triana que no se ve.

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