Narciso Cordero (ex hermano mayor de Las Aguas): “Se superaron las expectativas con la extraordinaria de vuelta”

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Narciso Cordero portando su vara dorada de hermano mayor durante la procesión extraordinaria del misterio de Las Aguas celebrada el viernes 19 de septiembre de 2025 en el marco de su 275 aniversario fundacional. | FOTO: Javier Fernández Maeso.

Javier Fernández Maeso | @JaviFdezMaeso


En Sevilla, el pasado año 2025 estuvo cargado de efemérides y grandes eventos cofrades en los que Triana tuvo un protagonismo relevante. No solo por la histórica misión de la Esperanza, sino por el 275 aniversario fundacional de Las Aguas, corporación nacida en Triana que nos permitió revivir icónicas fotografías de la primera mitad del siglo XX.

Va a hacer un año del traslado de ida a San Jacinto en vía crucis con el Santísimo Cristo de las Aguas y Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor, celebrado el viernes 13 de septiembre, los cultos en la Parroquia de San Jacinto y la procesión extraordinaria de regreso con el misterio completo, que tuvo lugar el viernes 19 de septiembre. Todo ello dejó un sinfín de estampas, también históricas, cargadas de un valor emocional, retrospectivo, patrimonial y devocional muy potente. Momentos que no se vivían desde que la hermandad se marchó de Triana tras el incendio que se produjo en San Jacinto en 1942, donde se quemaron y desaparecieron sus imágenes anteriores.

Narciso Cordero García ha sido hermano mayor de Las Aguas durante más de siete años, desde junio de 2018 hasta noviembre de 2025. Por tanto, despidió su mandato celebrando los fastos del aniversario antes mencionado. Ahora, un año después, con más perspectiva, echa la vista atrás y repasa en Triana Digital cómo fue aquello. Asimismo, comenta otros asuntos, como el 250 aniversario fundacional que Las Aguas realizó en Triana en 2001 -de un modo muy diferente- y, por supuesto, se extiende sobre la raigambre trianera de su corporación, que en julio de 2025, menos de dos meses antes de su regreso conmemoratorio al arrabal, fue premiada como Institución Honorífica por la comisión de la Velá en la Plaza del Altozano.

  • ¿Cómo valora la distinción como Institución Honorífica de Triana que recibió Las Aguas en la Velá de Santa Ana 2025?

– Un reconocimiento a su origen. Ahora nos encontramos afianzados en el otro lado del río, en el Arenal. Como hermandad que tiene un componente de gloria con la Virgen del Rosario y la Santa Cruz pero sin dejar de mirar hacia nuestras raíces trianeras como corporación de penitencia.

  • ¿Qué significa Triana para la identidad de Las Aguas?

– Tenemos bastante bien reconocida nuestra vinculación con el barrio. No en vano, acudimos todos los años al Corpus Chico invitados por la sacramental de la Esperanza de Triana y participamos en diversos actos relacionados con Triana y sus hermandades.

Paños de bocina del misterio de la Hermandad de las Aguas donde se aprecia el antiguo escudo de la corporación. Son obra de Juan Manuel Rodríguez Ojeda y datan del año 1894. | FOTO: arte-cofrade.blogspot.com.

Cuando Las Aguas salía de San Jacinto era un poco particular; se le llamaba “el Silencio de Triana”. Ha evolucionado mucho respecto a entonces. Quedan elementos del patrimonio material que recuerdan ese origen y esa etapa en el barrio. Entre los enseres más significativos están los paños de bocina del Cristo, que llevan el escudo que la corporación tenía durante aquellos años, con una cruz dominica, la vara de pureza de San José y una vela en alusión a la Virgen de la Candelaria, titulares de una hermandad que por entonces existía y con la que Las Aguas estaba vinculada.

También se conservan unas varas de aquella época que acompañan a lo que antes era la bandera de San Jacinto y, ahora, estrenado precisamente en uno de los cultos celebrados el pasado año en el templo dominico con motivo del aniversario; el banderín de San Jacinto realizado por Joaquín Salcedo. Además, en la trasera de los respiraderos del misterio está tallada la Parroquia de Santa Ana, adonde se hacía entonces estación de penitencia. Al principio se procesionaba al monasterio de Santa María de las Cuevas en La Cartuja.

  • ¿Actualmente identificáis hermanos de Las Aguas del barrio de Triana que pertenezcan a la corporación por sus antepasados trianeros?

– Creo que no hay, o quedan muy pocos, descendientes de hermanos de Las Aguas cuando estaba en San Jacinto. Sí hay bastantes hermanos que tienen sus raíces familiares en Triana o viven allí -supongo que esto ocurre en numerosas cofradías- y muchos recuerdan que sus padres o abuelos iban a ver Las Aguas cuando salía de San Jacinto. Pero claro, no creo que ellos siquiera hubiesen nacido, sino que años después se lo han contado.

  • ¿Qué valoración hace del regreso a la Parroquia de San Jacinto: aquellos cultos extraordinarios y la convivencia con la comunidad dominica?

– Muy positiva. Sobre todo por la intervención y colaboración de Fray Javier, que fue un pilar importantísimo para hacer todo lo que pudimos en San Jacinto. Nos dio todas las facilidades y la semana casi completa que pasamos allí fue muy intensa, en cuanto a recibir personas, hermandades y otras representaciones de entidades en el templo que nos vio nacer como corporación de penitencia. Encima, poder tener ese imponente paso de misterio en el impresionante presbiterio de San Jacinto. A nivel de los hermanos, todos mostraron mucha satisfacción por regresar a Triana, y hacerlo además a San Jacinto, después de tantos años.

  • Uno de los momentos más especiales fue el traslado de ida a San Jacinto en vía crucis, con el Santísimo Cristo de las Aguas y Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor portados en andas. Se acertó con un itinerario por Castilla, Procurador y Alfarería, en pleno corazón del barrio, que no es muy habitual en las procesiones del barrio.

– En ese vía crucis pretendíamos llegar a todas las hermandades de Triana posibles. Era muy difícil porque había una serie de limitaciones. Pasar por la capillita del Carmen, alcanzar la Parroquia de la O y visitar a esa querida corporación, también a La Estrella. Intentamos hacer un itinerario en el que pudiésemos tocar cuanta más Triana mejor, dentro de las condiciones de tiempo que teníamos, y esa era la opción que más se ajustaba a lo que deseábamos.  Esa era la intención. No se trataba de preparar un recorrido directo para llegar lo antes posible. Por desgracia no se podía acudir a todas las hermandades; hubiera hecho falta una jornada completa. Pero al menos aquel itinerario tenía el simbolismo de querer reencontrarnos con toda Triana.

  • La gente se volcó con la procesión extraordinaria del misterio, que llegó hasta la Parroquia de Santa Ana, y regresó por Pureza buscando el Puente de Triana para volver al Arenal.

– Casi todo el mundo recuerda que fue un día de mucho calor. La salida estuvo precedida por la misa de acción de gracias presidida por el Sr. Arzobispo y, desde primera hora, se veía que iba a ser un día caluroso. A pesar de ello, la gente, que podía haberse ido a la playa, se quedó en Sevilla para poderlo ver, pues era algo muy singular que no sabemos cuándo se podría repetir. Fue una procesión que estuvo siempre rodeada de una multitud impresionante de cofrades y devotos. Nadie en la hermandad preveía que se iba a alcanzar esa cantidad de público en las calles y superamos las expectativas.

Al principio, incluso comentábamos que en el regreso, por ser viernes, quizás no asistirían tantas personas como un sábado, por ejemplo. De hecho, al día siguiente, salía la Divina Pastora de las Almas de Triana. Pero qué va. El fervor de Sevilla por ver esa procesión tan especial, como Las Aguas, saliendo de San Jacinto, pasando por Santa Ana y la calle Pureza, movió a bastante gente que salió a la calle a pesar del calor y la fecha.

  • ¿Qué diferencias destacaría de esta experiencia respecto al 250 aniversario fundacional, cuando en 2001 el crucificado y la Virgen del Mayor Dolor salieron de San Jacinto en ‘stabat mater’?

– Fue muy diferente. Se realizaron también unos cultos de regla, pero dentro de cuaresma, en Santa Ana. Hoy en día es muy raro que haya una extraordinaria en esas fechas. En cuanto a los cultos; fue un quinario, predicaba cada día un sacerdote distinto y la función la presidió el cardenal Amigo Vallejo, que en paz descanse. En la procesión de regreso salimos desde la Capilla de los Marineros. Actualmente sería muy difícil que se diesen aquellas circunstancias para una hermandad en plena cuaresma.

El año pasado se pretendía, ya que volvíamos a San Jacinto, revivir la estampa del misterio -que no son el mismo misterio, ni el mismo paso, ni las mismas imágenes- allí y en Santa Ana, como hay en muchos documentos gráficos. Teníamos muy claro que no iba a ser un ‘stabat mater’, sino el misterio completo tal como sale el Lunes Santo. Así, se dieron las circunstancias favorables para que se pudiese realizar esa estancia en San Jacinto y la salida desde allí mismo y lo aprovechamos. No sabemos cuándo se podrá repetir la efeméride de esta forma.

  • Desde su perspectiva, ¿cuáles son los retos que su corporación debe plantearse de cara al futuro?

– Las Aguas, con su actual hermano mayor al frente, José Méndez, tiene muy claro y definido el camino a seguir. El año que viene tenemos el cincuentenario de la fusión de la hermandad de la Santa Cruz y Nuestra Señora del Rosario con la de Las Aguas. La idea es continuar por dónde va, como se están haciendo las cosas, con el crecimiento de la entidad en torno a la devoción a nuestros sagrados titulares. Con humildad pero mucha fe e ilusión siempre en el futuro.

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