La Semana Santa de Triana terminó pasada por agua

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Foto: Javier Fernández Maeso

El Viernes Santo amaneció bajo la amenaza de la lluvia pero se fue arreglando con el transcurso de los minutos. En cambio, cuando la jornada tocaba a su fin y las hermandades trianeras de El Cachorro y La O regresaban a nuestro barrio apareció la lluvia acompañada de un desagradable viento, por lo que los cortejos tuvieron que acelerar su paso para refugiarse cuanto antes en sus templos.

Eran las 15:45 horas del Viernes Santo y una nube descargaba un fuerte chaparrón en la calle Castilla, donde a esa hora debía poner su cruz de guía en la calle la Hermandad de El Cachorro. Los cofrades que aguardaban este momento en los aledaños de la basílica se dispersaban para protegerse de la lluvia. Solo era una inoportuna nube en el marco de un Viernes Santo en el que la inestabilidad meteorológica apuntaba, otra vez, como una de las protagonistas.

La Junta de Gobierno de la Hermandad del Cachorro se reunió en Cabildo Extraordinario y postergó 45 minutos su decisión sobre si, finalmente, realizaría Estación de Penitencia a la Catedral hispalense. El público aguardaba expectante en las cercanías de la basílica y el entorno de la confluencia de Castilla con Ronda de Triana, de nuevo esperando la salida de la cofradía cuando remitió la lluvia. Por momentos, la gente rompía en aplausos pero no se había emitido ninguna comunicación oficial. Se habían superado los 45 minutos solicitados y la Junta de Gobierno de El Cachorro seguía reunida.

Foto: Javier Fernández Maeso

Al fin se produjo la ansiada decisión de salir a la calle y la cruz de guía de El Cachorro salió de la basílica alrededor de una hora y cuarto más tarde de lo que disponía el horario inicial. El Santísimo Cristo de la Expiración volvió a recorrer su calle Castilla a los sones de ‘Réquiem’, composición interpretada por la Banda de Cornetas y Tambores Presentación al Pueblo de Dos Hermanas. La Carretería había decidido, igualmente, realizar Estación de Penitencia y el Viernes Santo empezaba a tomar cuerpo. Eso sí, El Cachorro tenía que procesionar con rapidez para recuperar lo máximo posible el tiempo perdido y, así, no retrasar al resto de cofradías. Además tenía que dejar paso a la vecina Hermandad de La O.

Tal y como esperaba la muchedumbre congregada en la calle Castilla, La O siguió los pasos de El Cachorro y se echó a la calle en cuanto la Virgen del Patrocinio le dejó el camino despejado. Se arreglaba el Viernes Santo en Triana y la Cava de los Civiles pudo disfrutar de sus dos hermandades, aunque fuese en menos tiempo del esperado. Triana ya se preparaba para recrearse en la vuelta de ambas al barrio.

Foto: Javier Fernández Maeso

LA ACCIDENTADA RECOGÍA

Eran casi las 0:00 horas y el Cristo del Cachorro se encontraba en el Puente de Triana de regreso al barrio. Una tímida lluvia empezó a caer y, de nuevo, acompañada de un frío y desagradable viento. El cortejo apretó el paso en previsión de lo que podía ocurrir. La lluvia no remitía y el agua empezaba a calar. Algunas insignias se tapaban con las propias capas de los nazarenos, mientras que la lluvia arreciaba. El Santísimo Cristo de la Expiración discurrió por Callao, prácticamente ‘a paso mudá’, a los sones de la marcha clásica ‘Cristo del Amor’.

Los nazarenos, en fila de tres, aceleraban aún más el paso. En pocos minutos apareció la Virgen del Patrocinio también por Callao a un ritmo cada vez más rápido. Los costaleros rodeaban el paso mientras se internaba en Castilla para realizar relevos en tiempo récord. Se alejó Hermandad del Cachorro y, los allí presentes se preguntaban qué habría ocurrido con la Hermandad de la O, a la que habría afectado la lluvia más contundente por el Puente de Triana.

Foto: Javier Fernández Maeso

Efectivamente, a pocos metros de la Virgen del Patrocinio avanzaba la cruz de guía de La O. En un ambiente desangelado y entristecedor para tratarse de una jornada de Viernes Santo, impactó ver a los nazarenos morados en filas de tres, una estampa bastante inusual. Aún más sobrecogedora fue la aparición de Nuestro Padre Jesús Nazareno a los cinco minutos envuelto en un capote impermeable. La sensación de humildad, desprotección y ternura que la imagen transmite en condiciones normales fue superior si cabe de esta guisa y especialmente conmovedora para los vecinos que sienten un fuerte apego a Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Hermandad de la O.

Los aplausos se sucedían por la calle Castilla y el rostro de preocupación de feligreses, devotos y cofrades era visible. María Santísima de la O cerró a toda prisa el cortejo con la candelería apagada por el viento húmedo. Así se puso el broche a la Semana Santa de Triana 2018, con sensaciones agridulces que ya esperan resarcirse el año que viene. La cuenta atrás ha comenzado.

Javier Fernández Maeso

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