Julio Muñoz (@rancio): “El valor que tiene Triana no son los monumentos, sino su gente”

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El periodista sevillano expresa sus sensaciones sobre su nueva “rancionovela”, al tiempo que habla acerca de sus primeras semanas al frente de ‘Abierto a las 10’, de Canal Sur Radio, y, por supuesto, su admiración y vinculación al barrio de Triana

Julio Muñoz Gijón, más conocido como ‘Rancio Sevillano’, pseudónimo que utiliza en las redes sociales, atiende la llamada de Triana Digital justo el día en que se oficializa la salida a la venta de ‘El enigma del evangelio “Triana”’, la nueva “rancionovela” de un periodista que, desde mediados de septiembre, entretiene a toda Andalucía con su programa radiofónico ‘Abierto a las 10’, de Canal Sur, junto a otros muchos profesionales.

Amante de las cervecitas en el Altozano, las puntas de solomillo de ‘Las Golondrinas’, así como de la particular guasa de cincuentones enchaquetados que beben gintonic, el escritor decidió esperar un tiempo hasta sacar esta nueva novela que, ya por fin, transcurre en el barrio de Triana.

El lunes se presentó algo más alborotado de lo habitual para Julio. No solo se hizo oficial la puesta en venta de su nuevo libro, sino que debía cumplir con el compromiso que le requiere actualmente su nuevo programa en Canal Sur Radio, hacia el que se dirigiría instantes después de atender a nuestro medio. Por supuesto, no podían faltar las risas en esta entrevista. Y es que, a pesar de vivir en Madrid, “su” barrio de La Latina le impide desembriagarse del ambiente que late en Sevilla y Triana.

  • El lunes publicaste un tweet haciendo oficial la salida de tu nuevo libro, ‘El enigma del evangelio “Triana”’. Enhorabuena.

– Sí, hoy justo, gracias. Me ha comentado David, mi editor, que las están empezando a producir y el miércoles –por hoy– habrá un primer lote hecho. Se tarda 48 horas como máximo en editar, así que el viernes ya habrá gente que la tenga. Me ha contado que había no sé cuántas vendidas. La gente parece que tenía muchas ganas. Opino que está muy guay, ha quedado cachondo y muy cerradito. Va a llamar mucho la atención porque es como una vuelta a los orígenes. Poco a poco me había ido desviando de lo que era el thriller y que tuviera este y un puntito de miedo también mola. Es broma, broma, broma; pero la parte que no es broma no es tan plana como me quedaba en los otros. Aquí ya hay cosas más guapas.

  • Por lo que se ve, la gente esperaba de antemano una nueva novela de @rancio. Ha causado un gran efecto.

– Sí, intentaba no ser pesado. Llevaba un ritmo de, prácticamente, tres novelas cada dos años, que me salía a menos de novela por año -una novela cada diez meses-. Las navidades pasadas saqué el infantil y la agenda. Era un poco por darle un respiro, que iba demasiado acelerado. Me ha alegrado porque con el ritmo que llevaba… Este he podido reposarlo como un año y medio aunque, al final, a la hora de escribirlo haya sido también como siempre; que yo me meto y hasta que no lo termino no salgo pero, en vez de tener seis meses para enterarme de historias, frases, bromas… he tenido año y medio y he podido seleccionar más. Está más armado.

La historia es sobre la posibilidad de que Cristo naciera en Triana

La historia es sobre la posibilidad de que Jesucristo naciera en Triana y claro… Al tener tanto tiempo va a haber gente que se va a creer que esto es de verdad. Está muy bien defendido, lo digo en serio. Me he puesto a buscar cosas en la Biblia que dieran lugar a la confusión, cosas que no se expliquen bien. Por ejemplo, el hecho de que los Reyes Magos, cuando van a ver a Jesús, duerman al raso esa noche, es imposible. En Belén en Navidad puede haber quince grados bajo cero. Aquello es una ruina, ahí no se duerme nadie. Entonces, hay muchos investigadores de la Biblia que sospechan que tuvo que ser en otra fecha o en un sitio más cálido. Ya te digo, yo he estado allí en invierno y hace frío, no se puede dormir a pecho descubierto por muy Rey Mago que tú seas o mucha mirra que tú lleves.

  • Porque tenías una novela en El Rocío, otra en Sevilla Este y ya tocaba la de Triana.

– Sí, la verdad es que sí (risas). Era como el último punto decisivo que tocaba en nuestra geografía mental. También pensé que fuera nacido en Sevilla, pero creo que llega un momento en el que Triana es más universal que Sevilla, casi, en algunas cosas. Y a la hora de hablar de barrios, en España hay pocos que tú, se los digas a quien se los digas, te saben decir dónde están. Porque Triana se lo dices a un tío de Mondoñedo y sabe perfectamente dónde está. Si le dices el Barrio de Salamanca, a lo mejor no sabe que estás hablando de Madrid. O si le dices El Raval. Pues tampoco tiene por qué saber que está en Barcelona. Pero es que Triana pienso que es el único barrio que tiene entidad, prácticamente, como ciudad; como capital de provincia para el resto del país. Por lo tanto tiene que ser una cosa divertida. Creo que es un libro muy para nosotros, para los sevillanos. Aunque sí es verdad que, Triana, como que te lo abría. Lo hacía divertido para gente de fuera también.

  • ¿Vuelven Jiménez y Villanueva?

– Sí, claro. Comienzan separados porque a Villanueva lo ascendieron y está en Madrid. Jiménez está pasando por una mala racha, echa de menos todo ese ‘rock and roll’ que significa estar en la calle y meterse en mil líos. Hasta que empiezan a suceder asesinatos. Nadie sabe quién está matando ni por qué y la inspectora que había renegado de Jiménez se tiene que entregar y asumir “mira, si esto lo puede solucionar alguien, eres tú”. Aparece un nota muerto en el mostrador del bar ‘Las Golondrinas’ y ha dicho cuatro cosas que les han iluminado. A partir de ese momento empiezan una investigación. No te cuento nada para no destripártelo, pero la verdad es que es trepidante. Se lía parda.

  • El lector, una vez esté leyendo el libro, ¿se encontrará con este asesinato y la posibilidad de que Jesús haya podido nacer en Triana?

– Sí, bueno. A mí me gustan mucho las pelis estas de ‘Misión Imposible’ y tal, que van de una ciudad a otra y eso le da bastante aire. Entonces, el libro comienza en Italia. Hay unos técnicos analizando el cuadro de ‘La Última Cena’ y reparan en una mancha que induce a pensar que alguien ha tapado un decimotercer apóstol. Hablan con un teórico y se ponen con un investigador de otro lado que lleva tiempo sospechando. Parece que sí, que hubiera un decimotercer apóstol que la Iglesia Católica se encargó de silenciar por algo. Ese es el punto de partida. Desde ahí se comienza a escarbar y a darse cuenta de que, durante toda la historia, Sevilla ha tenido, y eso es verdad, un trato de privilegio, que nunca nadie ha sabido explicar, por parte del Vaticano.

Sevilla ha tenido históricamente un trato de privilegio que nadie ha sabido explicar por parte del Vaticano

O sea, aquí al final se metió un taco de pasta, había recursos para cualquier cosa, como la tumba de Cristóbal Colón, aquí para nosotros… Esto era un compadreo. Todo lo que se pedía desde Sevilla, se obedecía. Ahí es cuando empiezan a sospechar que dicho trato de favor es porque hay un secreto aquí, que es el Evangelio de ese decimotercer apóstol en el que se cuentan las verdades de la vida de Jesucristo. Una vez que pasa eso, hay un inicio de las tramas en Roma y el Vaticano decide actuar y manda a un “soldado de fe”, a un tío de estos con perfil de cura violento, chungo, a que haga lo que tenga que hacer pero que primero se entere si de verdad existe ese Evangelio prohibido y, en el caso de que sea así, lo consiga. Ya, ahí, imagínate la que empieza a liarse.

  • En Twitter estuviste usando un hashtag con la palabra “Lavangelio” para la gente que quisiera aportar alguna frase e incluirla en tu libro. Para quien la desconozca, ¿qué significado tiene para ti esa palabra?

– Para mí ‘Lavangelio’ es cuando alguien dice algo que es verdad sobre cualquier otra cosa. Que es verdad y que tiene un punto como de que existe mucha gente que no lo quiere reconocer. Es como decir “tío, vamos a quitarnos de postureo, esto es ‘Lavangelio’”. Es una verdad rotunda y sin duda. Era también por hacer un juego de palabras con el título del libro.

  • Tus obras han logrado llegar a la televisión con la serie de Canal Sur ‘Brigada de Fenómenos’ y al teatro con la representación de ‘El asesino de la regañá’. ¿Lo siguiente será el cine?

– Siempre ha habido como un “run-run” de que se hiciera una película y, la verdad, es que se abrieron y se abren caminos. Existen opciones, aunque de momento el cine es mucho más complicado y más largo que elaborar una adaptación teatral o, incluso, una serie de televisión. Es bastante más dinero siempre. Yo sé que ‘El asesino de la regañá” es un relato muy divertido pero también soy consciente de que, en concreto, se trata de una historia un poquito local, aunque cada vez menos porque me he encontrado a gente que la ha leído en todas partes. Entonces, si acometes una inversión para una película nacional y luego solo se ve en Sevilla, Cádiz y Huelva, pues la taquilla es cortita. Pero bueno, siempre está ahí la opción.

  • ¿Te refieres a un proyecto similar al de la película ‘El mundo es suyo’?

– Claro, eso es. Se trata de la resistencia que plantea la gente. A lo mejor está muy bien, pero fuera… ‘El asesino de la regañá’ tiene un recorrido de seis años, por decirlo así, y se sigue vendiendo. Me alucina que haya gente que no la haya comprado todavía. Van once reediciones y son alrededor de 40.000 libros los que se han vendido de ‘El asesino de la regañá’, reeditando. O sea que, no es solo en Sevilla, ni mucho menos. En cambio, soy consciente de que, para quien debe poner la “manteca” del dinero, dará miedo el riesgo de invertir una pasta en una peli y que no salga. Sin embargo, y así en exclusiva, te digo que yo he firmado papeles para que se haga una película. Otra cosa es que sea un proceso largo. Me haría muchísima ilusión, pero es algo que está ahí.

  • Hablando de acogida. ¿Piensas que esta nueva “rancionovela”, aunque se desarrolla en Triana, tendrá cabida más allá de la ciudad, en otros lugares de España?

– Cuando escribí ‘El misterio del perro, la mermelada y el cantante’ la idea era hacer un libro que fuera más nacional, por eso me llevé a Jiménez y a Villanueva a Madrid. Ahora, con la acogida que tienen los libros solo en Sevilla, a mí me basta. Me es suficiente para lo que quiero. Con lo cual, no me voy a rallar en hacer un producto para madrileños cuando mi público es andaluz. Además pienso una cosa. Tú citabas antes ‘El mundo es suyo’ de “Los Compadres”, ‘Grupo 7’, ‘La Isla Mínima’, las cosas que hace Paco León… Hay un montón de gente que reivindicamos e intentamos siempre que se note que somos andaluces.

No me voy a rallar en hacer un producto para madrileños cuando mi público es andaluz. No he estado en Baltimore pero la serie ‘The Wire’ me encanta

Son ellos los que están conquistando el mercado de fuera de Andalucía contando historias de aquí. Así, cuando me planteé la estructura y lo que quería hacer con este libro me dije “voy a hacer el libro que me sale”, que es que Jesucristo naciera en Triana. Lo veo suficientemente gracioso para que lo disfrute cualquiera. Evidentemente, el que haya paseado por la calle Fabié lo va a disfrutar más y el que se haya comido unas puntas de solomillo en ‘Las Golondrinas’ lo va a disfrutar aún más. Siempre digo lo mismo; nunca he estado en Baltimore y la serie ‘The Wire’ me encanta. Tampoco es necesario tener referentes en primera persona.

  • ¿Hubo necesidad de algún que otro paseo por Triana para buscar la inspiración?

– Bueno, yo viví en Triana, entonces la conocía ya un poquito. Viví en la calle Rodrigo de Triana. Pero sí, siempre te das un paseo. Escribir es un privilegio, precisamente, por estas cosas; por poder decir que te vas a dar un paseo por Triana para tu próximo libro y podértelo dar sin más explicación que esa. Te pones ahí los casquitos, vas escuchando música y buscando detalles. Cuando tienes la idea sabes ya lo que quieres encajar y encuentras los lugares con bastante más facilidad. Así que sí, paseos por Triana, “a hierro”. Para mí es una debilidad y con el libro más, claro.

  • ¿Es Triana distinta al resto de la ciudad de Sevilla?

– Creo que sí. Además, está bien que sea así. No sé si a un sueco le pones a uno de Bami y a otro de Triana y te los distingue, pero es verdad que entras en el barrio y hay otro ambiente. Para mí Triana es como el Caribe de Sevilla, con todo el mundo alegre y tal. Le cambiaría la hora, le pondría una hora menos o una horita y media menos. Una cosa así (risas). Porque funciona, lo notas. Hay una frase que me gusta mucho: “La suerte no existe, pero funciona como si existiera”. Pues esto igual. La diferencia de Triana no existe, a lo mejor, pero funciona como si existiera. Igual somos nosotros los que creamos esa sensación pero el caso es que nos condiciona.

  • ¿En Triana también hay rancios?

– Hombre, claro.

  • ¿Qué diferencia al rancio sevillano del rancio trianero?

– Hombre, creo que el rancio trianero es un poquito más popular. La guasa del rancio trianero tiene un poquito menos de mala leche que la del rancio de Sevilla porque es un poquito menos altiva. A mí me encantan las dos. No hay nada que me guste más que te venga un enchaquetado, de estos de cincuenta años, con el gintonic y que te vacile. Una cosa de esas, es que me vuelve loco, me encanta. Pero creo que el trianero va de otro palo. La broma no sería esa. La emoción no sería el “desprecio”. Sentiría un poquito más de empatía.

  • Has mencionado que estuviste viviendo en Triana. ¿Cuál llega a ser tu vinculación con el barrio?

– Mis padres se separaron cuando tenía cinco o seis años y, por entonces, vivía en la calle Júpiter, por Santa Justa. Luego me fui con mi madre y nos mudamos a la calle Rodrigo de Triana. Estuve viviendo allí varios años hasta que me fui a Bami, donde me acabé de criar. Pero vamos, la primera casa que recuerdo es la de Triana porque para la de Júpiter era muy pequeño.

  • Actualmente, con tu nuevo programa en Canal Sur Radio, ‘Abierto a las 10’, ¿continúas viviendo en Madrid o has vuelto a Sevilla?

– Vivo en Madrid pero de lunes a jueves estoy aquí –Sevilla- y de sábados a domingos, allí.

  • Residiendo en Madrid, ¿ves allí algún barrio equiparable a Triana? Uno que se distinga del resto de Madrid.

– Pues creo que el mío. Vivo en La Latina y es un poco ese punto. Tal vez un poco más gentrificado que Triana porque está a 300 metros de la Plaza Mayor, a 400 de la Puerta del Sol… Pero bueno, Triana cada día también va más así, por lo que sería el equivalente. Lavapiés sería como la Macarena. Los madrileños presumen mucho de Chamberí pero… a mí no me gusta, es demasiado madrileño (risas). La Latina, no; allí hay un poco más de picaresca. Es el único sitio en Madrid donde venden caracoles, es el sitio del Rastro, hay muchos gitanos… Tiene más vínculos con Triana que cualquier otro barrio.

La Latina es del punto de Triana y Lavapiés es más la Macarena

De hecho, Alfonso Gómez de Celis, el ahora delegado del Gobierno en Andalucía, que estuvo viviendo allí, puso un día una foto en Instagram y el texto que la acompañaba era: “de Triana y de La Latina”, como si fueran los equivalentes. Estoy muy a gusto en Madrid y, en parte, es por eso; porque mi mujer es de Sevilla también y hemos coincidido en que se parezca lo más posible a lo que nos gustaba de Sevilla. Bajo de mi casa y por el barrio voy saludando a la gente, que eso no es tan frecuente en una ciudad como Madrid.

  • Y la gente, no solo de Madrid, sino de Despeñaperros para arriba, ¿qué parecer puede tener de Triana y de los trianeros?

– La gente, cuando dices “Sevilla”, automáticamente dice “Triana”. Es verdad, es la bandera. Igual que cuando le hablas a un europeo sobre España, mentalmente, se le configura Andalucía. Si es alguien joven, igual se imagina Barcelona o lo que sea. Pero la imagen de Andalucía fagocita a la de España en un extranjero y la imagen de Triana se come a la de Sevilla en la imagen mental que se hace un español. Sin duda alguna, es la quinta esencia de Sevilla para alguien de fuera. De hecho, una cosa muy curiosa que me pasa es que cuando viene alguien a Sevilla me pregunta qué ver en Triana y no sé dónde mandarlo. La calle Betis es muy bonita pero, al final, es una calle con bares. Les puedo decir que vayan a ver El Cachorro… pero es que en Triana no hay nada que ver, Triana hay que vivirla.

Cuando alguien llega a Sevilla y me pregunta qué puede ver en Triana no sé adonde mandarlo

Triana es ir al Altozano, sentarte allí, pedirte dos cervezas y en una hora y media ya te ha pasado algo. El valor que tiene Triana no son los monumentos, aunque sí el Puente de Triana, su verdadero valor es la gente. La que se lía en cualquier momento o en cualquier esquina, de ir un martes por la calle y ver que hay una liada en un bar y meterte. Una guía de Triana, ¿cuánto te durará? Tendrá unas quince páginas. Ahora, cuenta de verdad lo que es Triana. Puedes escribir muchos libros y seguramente no hablarías tanto ni de calles, ni de paseos, ni de monumentos, ni de Vírgenes, ni de nada. Hablarías de todos los personajes del barrio, como ‘La Pantojita’, que son los que construyen los lugares. Los sitios guays son los que están hechos por gente, no por edificios.

  • No quería dejar pasar la oportunidad de felicitarte también por tu nuevo programa en Canal Sur Radio, mencionado anteriormente, ‘Abierto a las 10’. ¿Cómo están yendo las primeras semanas?

– No nos esperábamos tanta y tan buena acogida. La gente por la calle nos hace ver que nos oye, que ya es una pasada, porque me sucede algo parecido a lo que me ocurrió con los libros. Cuando saqué el primero me decía a mí mismo que ya nadie lee libros. Después me encuentro a los chavales leyéndolos. Con la radio, igual. A veces que parece que la gente no sabe ni sintonizar la radio y, luego, por las redes sociales, por lo que publico en la cuenta de @rancio o lo que publica Amodeo estamos haciendo un ruido que está atrayendo a la gente joven de vuelta a la radio. ¡Incluso bandas!

La gracia es descubrirle cosas chulas del universo digital a la gente mayor y descubrirle figuras interesantes de toda la vida a la gente joven

Me estoy quedando flipado con que haya grupos que nos llamen diciendo que les mola el programa y que quieren llevar a sus artistas. Me han escrito Los del Río, Medina Azahara… Grupos que son historia pura y que en tan poco tiempo se hayan hecho eco de la que estamos liando mola bastante. Nos estamos divirtiendo mucho. Canal Sur nos está dando todo el espacio que queremos. Lo mismo un día viene José Manuel Soto y al siguiente SFDK. Para mí, eso es lo que ha de ser un programa como este. Habrá cosas que nos gusten más y otras menos, pero debemos ser muy plurales y que todo el mundo encuentre cosas interesantes sin afirmar que ahora todos somos de copla, o todos somos de rock o todos somos de redes sociales; pues no. La gracia es descubrirle cosas chulas del universo digital a la gente mayor y descubrirle figuras interesantes de toda la vida a la gente joven.

  • Todo ello junto a un equipo formado por Juan Amodeo, al que ya has nombrado, Luis Márquez y Rocío Pérez.

– Son gente con la que he currado durante mucho tiempo y sé cómo trabajan. Afortunadamente, todos tenemos muchos amigos, son muy buena gente y la producción del programa da gusto verla. Se las arreglan para que uno venga un día, otro al día siguiente, después nos tomamos algo… Cuando estaba en otros programas, la producción se extendía semanas y era una verdadera locura. Aquí la gente sabe que viene a pasárselo bien, que no les vamos a incomodar y que, pensando en la utilidad, se lleva una gran difusión con que pongamos tweets desde la cuenta de @rancio o publicaciones de Instagram con Amodeo.

En Canal Sur tocaba hablarle a la gente joven haciendo cosas más “macarrillas”

El otro día vino Beret, que ahora mismo es lo más, y el chaval dijo que le llamemos cuando queramos. Se lo pasó genial y es un tío que lleva novecientos millones de reproducciones en Youtube. La gente, sobre todo, nos está transmitiendo que ya era hora de que algo así existiera en Canal Sur, donde se han hecho cosas muy chulas pero tocaba hablarle un poquito a la gente joven, sin caer en las típicas preguntas, haciendo cosas más “macarrillas”. Con Amodeo estamos todo el día dándole vueltas a la cabeza. Cuando a uno no se le ocurren las cosas se le ocurren al otro y la gente, con la sección de ‘La máquina del tiempo’, nos para por la calle para decirnos lo buena que es. Eso se hace; nos sentamos unos cinco minutos antes, planteamos cuatro ideas y Amodeo, como improvisa tan bien… Hay veces que no puedo seguir, me entra la risa con él.

Álvaro Galván

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