Esperanza en cada rincón de Triana

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Foto: J.F.M.

Dos días después del histórico Rosario de la Aurora que llevó a la Esperanza de Triana en andas hasta el Barrio León y San Gonzalo, las emociones se amontonan aún en nuestro interior. Tal y como hizo la bulla enfervorecida en torno a Nuestra Señora de la Esperanza a lo largo de su recorrido por rincones inusitados del barrio.

Foto: María del Mar Valdés / José Luis Rodríguez

La última mañana de septiembre, muy calurosa, nos dejó estampas inéditas en pleno Año Jubilar de la Esperanza, en el que se celebra el sexto centenario desde que se fundara la hermandad de la calle Pureza, allá por 1418. Con este Rosario de la Aurora extraordinario, la Esperanza de Triana abarrotó las calles del arrabal desde bien temprano, recorriendo las callejuelas de la Cava de los Gitanos; Rocío, Flota, Rodrigo de Triana y Victoria, hasta desembocar en Pagés del Corro, donde se congelaron los corazones ante el histórico momento que se iba a producir: la Esperanza de Triana alcanzó la calle Evangelista para penetrar en la Capilla de la Hermandad del Rocío de Triana, por primera vez en la historia.

Cara a cara con el ‘Simpecao’ quedó la Esperanza y unos minutos después se entonó la Salve de la Hermandad del Rocío de Triana. Bastantes de los allí presentes, miembros de ambas hermandades, vivieron momentos inolvidables. La Virgen emergió de nuevo en la calle Evangelista para continuar adentrándose en territorio desconocido hasta la fecha por Ella. Así llegó hasta la calle que lleva su nombre, Esperanza de Triana, donde realizó un giro de 360º. Siguió avanzando por Evangelista hasta alcanzar los Pisos Verdes y girar hacia la engalanada calle Condes de Bustillo, que lucía espectacular gracias al trabajo de los jóvenes pertenecientes al colectivo salesiano y al de la propia hermandad de la Esperanza.

Rosa y celeste salesianos abrazaron el verde Esperanza en la Parroquia de San Juan Bosco, donde se descubrió un azulejo conmemorativo del histórico evento, que permitió coincidir por vez primera a las dos imágenes reproducidas en la obra recién estrenada; la Esperanza de Triana y María Auxiliadora, devoción salesiana por excelencia, junto a Don Bosco, e imagen letífica muy popular en el arrabal. El recorrido prosiguió hasta el asilo Nuestra Señora de Consolación en la Avenida de Coria, dejándose ver la Virgen por el camino en el último tramo de San Jacinto y en la Plaza San Martín de Porres.

Así pues, se consagró la misa en el centro geriátrico de la Fundación Carrere, que cada Lunes Santo recibe la visita de Nuestra Señora de la Salud pero, en esta ocasión, los mayores de nuestro barrio tuvieron una invitada de excepción. La Esperanza de Triana presidió la Santa Misa en un altar, donde el Rvdo. Padre D. Antonio Rodríguez Babío dirigió la eucaristía. Una vez culminado el evento principal de este Rosario de la Aurora extraordinario, la Virgen de la Esperanza continuó “conociendo mundo”. Rodeada por un mar de gente se internó en las bellas callecitas del Barrio León, Dolores León y Clavel, buscando la Parroquia de San Gonzalo desde el extremo opuesto de la plaza.

Cruzó entonces una Plaza de San Gonzalo atestada de público con el sol apretando en el cielo del arrabal. Casi un año después, la Esperanza de Triana devolvió a la Virgen de la Salud la visita que le realizó el pasado 14 de octubre en la Capilla de los Marineros, cuando la dolorosa de San Gonzalo se paseó coronada por su barrio. Sin duda, el del domingo en San Gonzalo fue otro momento histórico muy difícil de repetir que la gente supo apreciar participando de forma multitudinaria. La Virgen de la Salud y la Esperanza de Triana se reencontraron, esta vez ante la emocionante mirada de Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder y San Juan Evangelista. Enfrente, la Virgen del Rosario del Barrio León se miraba por primera vez con la Esperanza.

Prueba del fuerte impacto generado en Triana, el Barrio León exhibía adornos por doquier: paraguas de flores de papel, colgaduras, banderolas… Cabe destacar la reutilización de un par de banderolas usadas el pasado año durante los festejos de la coronación canónica de Nuestra Señora de la Salud, como la que reza ‘Blanca estela radiante de luz’ o la de ‘Eres la flor más pura del jardín de la virtud’. Además, en la Plaza de San Gonzalo, las colgaduras de flores de papel que iban de un árbol a otro se complementaron con anclas verdes de cartulina.

Foto: María del Mar Valdés / José Luis Rodríguez

La Esperanza de Triana se despidió de un Barrio León entregado accediendo de nuevo a la Avenida de Coria desde la calle Nuestra Señora de la Salud. Sonaban cohetes durante todo el recorrido y el calor cada segundo apretaba más. Superada de vuelta la Plaza San Martín de Porres, la Esperanza de Triana se detuvo ante el Hospital Infanta Luisa, donde un azulejo que representa a la propia imagen luce en la fachada principal. Los pacientes del hospital y el personal sanitario se deleitaron ante la semblanza de la Esperanza.

Virgen de la Esperanza de Triana a la altura del Hospital Infanta Luisa · Foto: María del Mar Valdés / José Luis Rodríguez

La Virgen continuó su periplo por la calle San Jacinto, dejando a su derecha la parroquia homónima y haciendo su última parada en la Capilla de la Estrella, templo que visita cada Viernes Santo por la mañana. Finalmente, la multitud llevó en volandas a la Esperanza hasta la Capilla de los Marineros, previo paso por una Plaza del Altozano adornada con lemas tan sentenciosos como ‘A tus plantas se arrodilla Triana’, ante los que la Esperanza volverá a procesionar esplendorosa el 1 de noviembre.

J.F.M.

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