“El viento me levantó del suelo y me pegó contra la pared”

· Publicada ·

Eran las 15:40 horas de un jueves de primavera frío y lluvioso, cuando Triana se tomaba un respiro para almorzar e intentar reposar unos minutos antes de continuar la jornada laboral o realizar las actividades vespertinas correspondientes. Un poco más tarde el viento se intensificó y el temporal comenzó a enfurecerse.

Ocurría algo normal en una primavera algo anormal, tras unas últimas semanas de invierno poco habituales en nuestra ciudad. Los estragos causados por el temporal Emma en Triana a principios de marzo ya desconcertaron a nuestros vecinos y condicionaron su rutina. Un intenso fenómeno meteorológico al que no estamos acostumbrados se quedó grabado en nuestras retinas. Pero la inestabilidad meteorológica continuó y, después de Emma, llegaron los temporales Félix y Gisela.

Paulatinamente se comenzó a estabilizar el tiempo, si bien los días soleados continuaron combinándose con los nublados y los lluviosos. La meteorología nos permitió disfrutar una Semana Santa completa de Domingo de Ramos a Domingo de Resurrección; salieron a la calle todas las cofradías pero la lluvia apareció de forma intermitente alterando el recorrido de algunas hermandades, que tuvieron que resguardarse provisionalmente, modificar su itinerario o adelantar la entrada en su templo.

Una vez finalizada la Semana Santa, se acentuó la inestabilidad meteorológica y volvieron los días fríos y lluviosos, así como el fuerte viento. A mediados de esta semana arreciaban las lluvias y, otra vez, se dibujaba un panorama similar al de temporales anteriores. En este contexto, nos resituamos en el día de ayer, alcanzadas ya las 16:00 horas.

La normalidad se quebró cuando, bajo la lluvia y, envuelto en un desagradable viento, un vecino llegaba en su coche a la Plaza del Zurraque. De repente, “algo no era ya normal. Estaba llegando a mi casa pero paré el coche y me bajé”. Las ramas volaban y las palmeras de la plaza se partían. “Cuando me bajé del coche un golpe de viento me levantó del suelo y me pegó contra la pared de la calle”, contaba este vecino minutos después de lo ocurrido, todavía con el susto en el cuerpo.

La gente se arremolinaba en el Zurraque tomando imágenes con sus teléfonos móviles y compartiendo lo vivido: “ha sido como un tornado”, relataba un vecino a otros que iban llegando o cruzaban a plaza de paso. La Policía Local había acordonado la zona y muchos vecinos no podían acceder a sus coches, cubiertos de ramas y hojas.

Los servicios municipales de Emergencias llegaron a la Plaza del Zurraque y comenzaron las labores oportunas para devolver la seguridad a la zona y adecuarla, algo que, según se intuía ya, iría para largo por los daños causados. No solo se convirtió la plaza en un maremágnum de troncos rotos, ramas de grandes dimensiones y hojas rotas, sino que las vallas metálicas se encontraban completamente rotas y dobladas por varios puntos de su perimétro, a consecuencia de la caída de las palmeras.

“Escuché un fuerte ruido y cuando me asomé al balcón vi que no paraban de caer del cielo ramas grandes. Creía que iban a caerme encima”, comentaba otra vecina. “Ha durado entre un minuto y medio y dos minutos”, replicaba otro. A pocos metros de allí, en la calle San Jacinto el ambiente era similar. El viento se había llevado por delante veladores y había destrozado sombrillas, que hosteleros y vecinos trataban de recuperar corriendo para no perderlas y evitar que impactaran contra alguien.

En una bocacalle de San Jacinto, el callejón Valladares, impactaba la imagen de la puerta de un bloque arrancada de cuajo. Conforme pasaban los minutos empezaban a llegar noticias del otro lado del río, relacionadas con incidentes en el Paseo de Colón. Había sido un fenómeno meteorológico fugaz y violento, así como muy localizado; se había hecho notar básicamente en Triana y algunas zonas del Casco Antiguo.

En calles aledañas a San Jacinto y la Plaza del Zurraque se habían producido desperfectos similares. El golpe de viento había roto cuerdas que sujetaban toldos e incluso había partido barras metálicas que soportaban sus estructuras. La tarde de ayer se salvó sin que, afortunadamente, hubiera que lamentar daños personales. Sobre las 20:35 horas, una vecina regresaba a su domicilio en la trianera barriada de Los Comerciales. La mujer, que trabaja en un comercio de la calle San Jacinto, le comentaba a otra vecina: “no he pasado más miedo en mi vida”.

Con el miedo en el cuerpo terminaron el jueves muchos trianeros que vivieron en primera línea solo unos instantes de pánico pero que llaman la atención, en un lugar poco habitual para este tipo de sucesos, por los destrozos que se produjeron en un periodo tan corto de tiempo. Existen pocas dudas de que este episodio nos ha dejado momentos que bastantes vecinos recordarán y contarán a lo largo de sus vidas.

Javier Fernández Maeso

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies