El padre del niño atropellado por una bici en San Jacinto pide un control más específico de esta calle

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Álvaro Galván | @alvarogc812


Tras dos días sin novedades y sin que nadie se haya puesto en contacto con él, José Manuel Amores ha decidido compartir en un hilo de Twitter, que se está viralizando, la trágica experiencia que sufrió junto a su familia el pasado miércoles. En plena calle San Jacinto, alrededor de las 21:00 horas, su hijo de cuatro años fue atropellado por una bicicleta. Por ello arremete contra la mala ubicación de los veladores de los bares que allí se localizan, los cuales se encuentran muy pegados e incluso metidos en el carril bici, causando este tipo de siniestros en plena vía peatonal.

Ayer, viernes 14 de mayo por la mañana, José Manuel, vecino del barrio y con un negocio en la calle Pagés del Corro (ElectroAljarafe, en el nº 166), decidió hacer públicos tales hechos por medio de su cuenta de Twitter después de que le recomendaran “no denunciar al Ayuntamiento de Sevilla ya que no llegaría a nada”. Horas más tarde, el padre del niño atropellado atendió a Triana Digital para detallar todo lo ocurrido, dar a conocer cómo se encuentra su hijo y denunciar públicamente el mal planteamiento de veladores y carril bici, que ya han ocasionado otros muchos accidentes como el señalado.

“El miércoles, alrededor de las 21:00 horas, los niños venían del parque para casa y se pasaron por la calle Alfarería -la esquina con San Jacinto- para saludar a la abuela y la bisabuela, que estaban tomándose una tapa en el Patio de San Eloy”, empieza relatando José Manuel, quien poco después vio que “salieron por el lado de las sillas y apareció un rider de Glovo” que atropelló a su hijo de cuatro años.

Del impacto, el niño “salió despedido tres metros, dio dos vueltas en el aire y cayó de cabeza, según el atestado policial. Tenía una brecha en la parte izquierda de la sien”. Por su parte, el ciclista era “un chaval y aseguró que no lo había visto, que le apareció de repente y ni tuvo tiempo de frenar. Frenó con el niño”.

Tras el accidente, el revuelo se formó a aquella altura de San Jacinto. José Manuel agradece que se presentara “un hombre de un velador cercano que era médico. Estuvo con él, lo cogió en brazos, lo sentó y le tapó la hemorragia”. La ambulancia, la cual, asegura el padre, “se demoró bastante”, llegó con coches de policía, procediendo a hacer en primer lugar una exploración previa. Posteriormente, “nos mandaron al Virgen del Rocío, al hospital infantil, porque tenía que verlo la cirujana por el tema de la brecha. Cuando llegamos allí, sí fue bastante rápido todo. Le hicieron una inspección y unas pruebas previas de neurología”.

Con su hijo siendo atendido, José Manuel recordaba que “cuando cayó en el suelo”, tras el impacto de la bicicleta, “estuvo cuatro o cinco segundos, los que tardamos en llegar a él, que no se movía, bocabajo. Cuando llegamos ya nos miró y se puso a llorar”. Por tal motivo supusieron que el niño no llegó a perder el conocimiento, pero aun así se le realizaron las pruebas pertinentes.

Una de esas pruebas consistía en andar. “Le dijeron que anduviera y, cuando lo pusieron en el suelo, el niño se cayó y se desplomó. Ahí nos asustamos mucho porque pensábamos que era algo de la cabeza”. Sin embargo, después de una auscultación más detallada, los médicos concluyeron, tras presionarle la rodilla y que el pequeño se pusiera a llorar, “que tenía una rotura en la zona inferior del fémur izquierdo, justo en la parte con la rodilla”.

Señal que indica a los ciclistas que deben desmontarse de la bicicleta en caso de aglomeración de personas en la calle San Jacinto. | FOTO: @Mane_Amores

Tras colocarle una escayola “desde la ingle hasta los pies” el niño pasó doce horas en observación. A la mañana siguiente, la del jueves, le dieron el alta y, junto a su padre, regresó a casa, donde en estos momentos se encuentra “dolorido por el golpe y la caída”.

José Manuel apunta al mal planteamiento del carril bici en la calle San Jacinto como la causa del accidente, algo en lo que la propia Policía Local, in situ, le dio la razón. “En otras zonas de la ciudad los ciclistas deben bajarse en ciertos horarios. Y en San Jacinto no. Además, el carril bici está pegado a los veladores y eso no es normal. Nosotros, que somos asiduos a la zona, a veces estamos sentados en estos veladores y en la silla te pasan los manillares a tan solo dos centímetros de la oreja. De ahí la denuncia pública al Ayuntamiento para que cambie la situación de ese carril bici”, explica.

Este vecino de Triana declara que ni desde el Consistorio ni desde ninguna delegación municipal se han puesto en contacto con él. Sí lo hizo a través de Twitter el gerente del Patio San Eloy, prestándose a todo lo que la familia necesitara. Dicho encargado le trasladó a José Manuel que “por su parte no han hecho nada malo”. “Se limitan a poner los veladores en los planos que Urbanismo facilita a los bares. Por tanto, ya hay ahí una irresponsabilidad del Ayuntamiento, al ubicarlos pegados al carril bici. Es incoherente”, comenta indignado.

Y es que el accidente de su hijo no es el único que ha sucedido en la zona. A raíz de esta situación, José Manuel pudo conocer otras experiencias de gente cercana y corroborar que han ocurrido más desgracias similares. “Si observas el quiosco que hay al principio de San Jacinto, en la esquina con Pagés del Corro, tiene el carril bici justo detrás, donde está su puerta de acceso. El dueño, cuando la abre para salir no sabe si viene alguien. Con la misma puerta se puede chocar un ciclista o alguien con un patinete”, explica José Manuel, reafirmándose en que se han dado más casos de accidentes en esta vía, “no sé si más o menos graves, pero me lo ha comentado gente que los ha visto o sufrido”.

José Manuel espera que desde el propio Ayuntamiento de Sevilla se tomen cartas en el asunto y se lleve a cabo un control específico sobre la calle San Jacinto. De hecho, en el hilo de Twitter en el que narra lo sucedido, va más allá sugiriendo la opción de hacer desaparecer este carril bici. “Si la calle es peatonal, no caben más que peatones. Y si no, que haya un control por horarios como ya existe en otras zonas”, propuso.

Con tres puntos de sutura en la cabeza y la pierna escayolada, José Manuel aguarda una evolución favorable de su hijo de aquí a un mes. Si no, “tendríamos que pasar por el quirófano porque había un hueso que podría encontrarse un poco astillado”. Dentro de lo que podía haber ocurrido, este padre da las “gracias a Dios” ya que “fue una suerte que solo acabase en lesión de pierna y los puntos de la cabeza”. Y se muestra convencido en la siguiente afirmación: “si en ese momento en vez de una bicicleta es un patinete eléctrico, al niño lo mata”.

 

 

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