Dictada una orden de alejamiento contra el presunto acosador de la calle San Vicente de Paúl

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Javier Fernández Maeso | @JaviFdezMaeso


El Juzgado de Instrucción número 2 de Sevilla ha dictado una orden de alejamiento contra el detenido por presuntamente acosar física y sexualmente a la vecina que regenta el desavío de la calle Áncora, además de haberla amenazado de muerte con un cuchillo, tratar de robar en su negocio y realizar actos similares contra su madre, su hija de once años y otros vecinos. Esta medida impide a dicho sujeto acercarse a ella, a su comercio y a su domicilio a menos de 300 metros mientras dure la tramitación de la causa.

El detenido tenía programada esta tarde una vista con el juez y por el momento no han trascendido más datos sobre cuándo podría ser puesto en libertad. Además, la víctima ha presentado durante la mañana de hoy una ampliación de las tres denuncias anteriores, a la que ha tenido acceso Triana Digital, donde describe con mayor precisión los actos lascivos, coactivos y amenazantes ejercidos contra ella, sus familiares e incluso vecinas del barrio menores de edad.

En esta ampliación de la denuncia se recoge que el presunto acosador “se dedica a aparcar coches de forma ilegal”. Los problemas para esta vecina comenzaron hace un mes cuando vio por primera vez al denunciado merodear por la zona donde tiene su tienda. Fue entonces cuando su hija de once años, que “solía ir al colegio sola, con otras compañeras, porque está muy cerca de su casa”, empezó a mostrar temor de ir al colegio, a las clases extraescolares, o simplemente pasear, alegando que “había un hombre rumano (…) que la miraba mal fijamente e incluso la seguía en ocasiones, diciéndole cosas que ella no entendía y se sentía intimidada.

La regenta del desavío trató de quitarle el miedo a su hija pero empezó a dejarla menos tiempo sola y el temor de la menor iba en aumento. Así, en la ampliación de estas denuncias se refleja que la conducta de este individuo de mirar intimidatoriamente y seguir a niñas a la salida o entrada del colegio, incluso por las tardes, era conocida en el barrio y de hecho la misma declarante fue testigo de que este individuo, el domingo 21 de febrero sobre las 19:30 horas, siguió y agarró de un brazo a una chica de unos 11 años, aproximadamente, en la calle Áncora. La declarante, al verlo, se enfrentó a él y cogió a la menor y la metió en su comercio para protegerla.

El denunciado empezó a gritarle pero se fue porque la denunciante llamó a la Policía, pero esta no apareció. Entonces la menor se marchó a la tienda de su hermana que se encuentra a 100 metros del desavío. No es la primera vez que este individuo molesta y sigue a dicha menor, ni a otras de la zona, así como a mayores de edad mostrando sus genitales.

Otro episodio del calvario por el que están pasando esta vecina y su familia se produjo el 22 de febrero sobre las 16:00 horas, cuando la denunciante mandó a su hija de 11 años llevar un café a otra comerciante que trabaja en un salón de estética bastante cercano. La menor iba despacio ya que llevaba el café en la mano, por lo que se encontró por el camino, al salir de la tienda, al denunciado, que aprovechó para seguirla y, en el momento en que iba a atrapar a la menor, la declarante salió al ver cómo este individuo se dirigía hacia su hija de forma apresurada, con lo cual el denunciado salió corriendo al verla.

Un nuevo capítulo de este acoso continuo por parte del denunciado hacia la declarante y su familia se recoge en la citada ampliación de la denuncia. Según el documento, tuvo lugar el 23 de febrero sobre las 20:30 horas. La denunciante relata que su hija tenía clases extraescolares y al salir y llegar a su tienda, el presunto acosador estaba en la puerta, entre dos coches, mirando a su hija, con sus genitales fuera haciéndose tocamientos, masturbándose con el miembro erecto. La regenta del desavío y su hija se asustaron mucho y la declarante cerró la puerta del desavío, cogió el teléfono para llamar a su marido y el denunciado se marchó. En esta ocasión la denunciante no consiguió siquiera llamar a la Policía ante la situación de nerviosismo en que se encontraban, tratando solo de tranquilizar a su hija.

La pesadilla, según la ampliación de la denuncia, continuó al día siguiente, cuando el presunto acosador hizo lo mismo con su madre: masturbarse con sus genitales a la vista, mirándola e incluso intentó pegarle un puñetazo cuando la mujer trató de apartarlo, motivo por el cual llamaron a la policía y presentaron la primera denuncia en la comisaría de Policía Nacional del Distrito Triana. Igualmente se recoge en el citado documento que es conocido que hay más personas perjudicadas por actos similares y que se ha creado alarma en la zona.

En definitiva, la denunciante ha solicitado una nueva orden de alejamiento y comunicación, en este caso para que el presunto acosador no pueda acercarse a su hija. En la ampliación de la denuncia, la víctima explica que “teme que este individuo la mate, pues ya lo ha intentado en varios ocasiones con un cuchillo o la agreda sexualmente a ella o a su hija”, pues “ambas psicológicamente están muy mal y temen que si este hombre no entra en prisión vuelva a actuar.

La denunciante ha querido dejar constancia en declaraciones a este medio de que “la Policía Nacional de la comisaría del Distrito Triana se lo ha tomado como algo personal conmigo. Chapó por ellos. Muy bien, muy bien. Estoy súper agradecida por su implicación y atención a mi persona, sobre todo de los altos cargos de la Policía de la comisaría. No es problema de la Policía sino de la ley que hay en este país”.

“Tiene problemas psíquicos pero tampoco nadie lo medica ni lo ampara a él para que se trate”, explica la víctima. Sobre este individuo, extranjero y sin papeles, han trascendido más datos de interés público como que frecuenta el comedor social de la calle Pagés del Corro donde ha tenido varios problemas relacionados con su comportamiento.

A última hora de la tarde de hoy, jueves 4 de marzo, la denunciante publicaba en nuestra Página de Facebook: “nadie me ha llamado ni notificado nada. Eso quiere decir que puede que esté en libertad, quizás mañana no venga o sí, pero si no somos nosotras serán otras. No puede estar en la calle esta persona con esos antecedentes. (…) Que la suerte esté de mi lado. Gracias a todos”.

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