Cerámica de Triana: protegiendo una revolución

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La cerámica de Triana es una gran superviviente. A lo largo de sus más de cinco siglos de historia, la cerámica y alfarería artística de Triana ha experimentado varias crisis que han puesto en peligro su continuidad como oficio. Desde el olvido de este arte durante el convulso siglo XVIII hasta la muerte de los grandes maestros durante la década de los sesenta, en pleno desarrollo industrial.

Actualmente, la cerámica trianera se enfrenta a un nuevo desafío: la permanencia como patrimonio y negocio en un contexto de abandono de las artes plásticas tradicionales y la masificación turística. De ahí que un grupo de trianeros se haya puesto manos a la obra para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) Inmaterial la cerámica de Triana-Sevilla.

“Queremos proteger el concepto de la cerámica de Triana”, explica Jesús Marín García, presidente de la Asociación de Amigos de la Cerámica Niculoso Pisano, plataforma que ha luchado por el fin de que se reconozca como BIC esta actividad artística. “Estamos viendo las últimas cerámicas que quedan”, añade Marín, quien cuenta como Triana nació “en torno a la cerámica y a la alfarería”.

El objetivo no es otro que reivindicar la artesanía y trabajo que se esconde bajo una forma de tratar la cerámica. De ahí el concepto de “inmaterial” dentro de la protección, que le reconocerá “un valor que va por encima de lo que existe en cada momento”, expresa Marín.

De momento, la iniciativa cuenta con un fuerte apoyo ciudadano gracias a la recogida de firmas por el barrio. “Nos hemos propuesto presentarle a la administración 10.000 firmas mínimas a principios del año 2019”, expone Marín, quien se muestra confiado en que la petición saldrá adelante.

Además, la petición de BIC cuenta ya con el respaldo de distintas instituciones, entre ellas el propio Ayuntamiento de Sevilla, en el que todos los grupos políticos aprobaron por unanimidad el pasado octubre instar a la Consejería de Cultura a que otorgue este grado de protección patrimonial a la cerámica de Triana.

De ser reconocido, el título de BIC daría a la cerámica de Triana y Sevilla una protección especial ante posibles daños. Así, “cualquier daño que se le hiciera a ese BIC tendría responsabilidades penales y económicas”, explica Jesús Marín. En este caso, la Fiscalía competente tendría mayor margen para perseguir todo tipo de agresión al bien protegido.

Desde la Asociación “Niculoso Pisano” defienden que el patrimonio cerámico que aún se conserva “sea preservado, difundido y apreciado por la ciudadanía”, motivo por el que piden “esfuerzos” a las administraciones en la promoción y ayudas a un sector que, como admiten los propios integrantes de la asociación, “no vive sus mejores momentos”.

“Hace 20 años era una industria que daba de comer y para vivir a cientos de personas. Actualmente es cuestión de un taller pequeño del que viven dos personas”, lamentan desde la Asociación. “Muchas de las tiendas ahora compran sus productos fuera”.

“Esto era un sitio donde todos los hornos eran humo, de forma que la gente no podía ni tender porque le llenaban la ropa de humo”, rememora el secretario de la asociación, Martín Carlos Palomo.

Pero, ¿qué tiene de especial la cerámica de Triana? La respuesta vuelve a estar en la historia. La llegada del artista italiano Niculoso Pisano a finales del siglo XV a Triana revolucionó los cánones cerámicos de la ciudad. En pleno auge de Sevilla como punto comercial predominante hacia la América, Pisano impuso una técnica inspirada en la pintura renacentista, dejando atrás los azulejos con relieves para introducir las piezas con superficie plana, más ventajosas para pintar sobre ellas como si de un lienzo se tratase y acerca de las cuales volcó sus motivos decorativos basados en tonalidades azules y amarillas con estilos grutescos.

“Cuando muere Pisano, la paleta de colores suya muere con él. No se ha vuelto a hacer esa paleta igual”, cuenta el historiador Francisco Solís. Aún así, su técnica marcó a la cerámica de Triana y su estilo se ha ido replicando hasta hoy día.

“Hoy la cerámica tiene otro concepto, de color, de luces. Hay nuevos ceramistas saliendo de la escuela de arte. Se aprenden técnicas tradicionales pero el concepto es completamente nuevo”, explica Jesús Marín, quien también confía en el futuro comercial de la cerámica, apoyado en las Hermandades y cofradías de la ciudad, “un foco de demanda” desde siempre.

El turismo será otra de las patas sobre las que se sostendrá la cerámica tradicional, aquella que comenzó hace quinientos años con la llegada de un italiano de la Toscana a Triana. Y, aun así, desde la asociación opinan que no se ha sabido focalizar estos flujos turísticos. “Echamos de menos que haya una tienda de productos buenos, donde haya creadores y ceramistas que vendan sus obras. Esa es la pelea que tenemos nosotros. Volver a renacer”, concluye Marín.

Ignacio D. Gayoso

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